Jesús cura a la suegra de Simón Pedro tomándola de la mano - Escena del Evangelio de Marcos

Curación de la suegra de san Pedro

Hoy meditamos en un evangelio muy hermoso. Nos encontramos en San Marcos, capítulo 1, nos dice lo siguiente. En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre e inmediatamente le hablaron de ella.

Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios. Y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

Simón y sus compañeros fueron en su busca y al encontrarlo le dijeron, “Señor, todo el mundo te busca”. Él le respondió, “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí, que para esto he salido” . Y así recorrió toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Estamos ante un evangelio que para nuestra meditación tiene mucho contenido. Quisiera señalar solo tres aspectos. tres aspectos, tres dimensiones que nos pueden ayudar en la meditación de hoy.

1. Jesús entra en nuestra casa

Vemos que Jesús sale de la sinagoga donde acaba de hacer un maravilloso milagro, acaba de expulsar un demonio y se dirige a casa de Pedro. En aquel tiempo sale Jesús de la sinagoga, nos dice el evangelio, y fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. Jesús se acerca a la casa de Pedro con sus más íntimos apóstoles. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, nos dice el evangelio. Y nos encontramos con una escena absolutamente conmovedora.

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Fijémonos en cinco sucesivos aspectos que en nuestra oración creo que nos pueden iluminar. Nos dice el evangelio que la suegra estaba echada en la cama con fiebre. La enfermedad la tenía absolutamente anonadada en la cama. Y nos dice el evangelio lo siguiente. Jesús se acerca a la casa. A Jesús sus discípulos le hablan sobre la enfermedad de esta mujer. Él se acerca, coge la mano, coge a la suegra de de Pedro de la mano y la levanta y se le pasa la fiebre y ella se puso a servirles.

Realmente es una escena que nos puede iluminar. Jesús se acerca a casa de Pedro, lo mismo que hoy en nuestra oración se acerca a nuestro corazón. No hace falta que tiremos de él, que le que le empujemos. Jesús viene a nuestra casa.

2. La oración y el poder que sana

Segundo, Jesús escucha la voz de la oración de sus discípulos. Cuántas cosas tenemos hoy que transmitirle al Señor, cuántas enfermedades propias y ajenas tenemos que poner delante de la consideración del gran médico que puede sanar todas las enfermedades y todas las dolencias, que tiene poder sobre todos los demonios. Por lo tanto, acerquémonos hoy en nuestra oración al Señor y pidámosle por tantas necesidades del mundo, de la Iglesia, de nosotros mismos.

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Y llenémonos de confianza porque Jesús toma la iniciativa, se acerca a la suegra de Pedro, le coge, la coge de la mano y la levanta y se le pasa la fiebre. Se le pasó la fiebre como una consecuencia. Jesús hizo algo más que quitarle la fiebre.

Jesús curó a la suegra de Pedro y evidentemente la fiebre se pasó. Jesús tiene todo el poder para curar nuestras enfermedades, nuestras dolencias, nuestras dificultades desde la misma esencia de nuestras propias limitaciones. Por eso, renovemos hoy nuestra confianza. El Señor quiere acercarse, el Señor nos coge de la mano, el Señor nos levanta.

3. El agradecimiento: Levantarse para servir

Y entonces dice el evangelio que la suegra de Pedro se puso a servirles. Qué signo más hermoso de agradecimiento. Qué ejemplo el de la suegra de Pedro volcándose con Jesús y sus discípulos sirviendo al Señor. Qué bonito es que hoy le pidamos al Señor, “Señor, quiero servirte. Señor, cógeme de la mano, no me sueltes y llévame contigo al servicio del evangelio.

Jesús dice, “El evangelio que curó todo tipo de enfermedades y todo dolencias y todo tipo de dolencias y expulsaba a los demonios”. Eso hacía en aquella época. Eso hace hoy en nuestro en nuestra actualidad.

Pongamos nuestra confianza en él y pidámosle hoy, Señor, cúranos.

Señor, expulsa nuestros demonios. Señor, apiádate de nosotros. Que el médico de nuestras almas se apiade hoy de nosotros y del mundo. Y que nos libre de las ataduras que a veces nos tienen tirados en la cama.

Inmaculada Madre de Dios, enseña a seguir a Jesús. Jesús, sálvanos.

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