Cuadro de Cristo en la Cruz de Anton van Dyck para la meditación sobre el anonadamiento y la pasión de Jesús.

1ª Meditación de la Pasión del Señor: “Exinanivit”

Estas meditaciones son una invitación a contemplar el misterio de la Pasión no como un recuerdo lejano, sino como un encuentro vivo con el amor de Cristo. A través del silencio, la oración y el acompañamiento a la Virgen María, buscamos que cada escena de dolor transforme nuestro corazón y nos mueva a una entrega más profunda y sincera.

Pasos para la meditación de cada día

  • Ponerme en presencia de Dios, invocando siempre a la Virgen y al Espíritu Santo.
  • Petición: “Será aquí pedir la gracia de comprender el amor y el dolor de Cristo en su Pasión”. Pedir dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, lágrimas, pena interna de tanta pena que Cristo sufrió por mí.
  • Puntos: Para la contemplación puedes detenerte en los siguientes:
    1. Contemplar a Jesús en su “condición divina”. El que se va a humillar hasta morir crucificado es el Dios de Dios, Luz de luz, el Dios verdadero de Dios verdadero… El Creador de todo.
    2. Tomó forma de siervo. Se anonadó… “Exinanivit”, dice San Pablo. Comprendo que todo en Jesús ha sido abajarse, humillarse, descender… Su anonadamiento se hace total en la Cruz.
    3. Obediente hasta la muerte y ¡muerte de Cruz!

Coloquio con Jesucristo

Habla con el Señor de corazón a corazón. Por ejemplo así:

— Señor, concédeme un amor muy grande, para consolarte, para acompañarte estos días, para sintonizar con el drama de tu corazón, con tus sentimientos de amor y de dolor. (Sigue hablando con tus palabras)

Oración de San Buenaventura

Dulcísimo Jesús, Hijo de Dios vivo, Dios y Hombre verdadero, Redentor de mi alma: por el amor con que sufriste ser vendido de Judas, preso y atado por mi salvación: ¡Ten misericordia de mí!

Benignísimo Jesús mío: por el amor con que padeciste por mi alma tantos desprecios, irrisiones, negaciones y tormentos en la casa de Caifás: ¡Ten misericordia de mí!

Pacientísimo Jesús mío: por el amor con que por mí padeciste tantos falsos testimonios, afrentas injurias y acusaciones falsas en la casa de Pilatos: ¡Ten misericordia de mí!

Mansísimo Jesús de mi alma: por los desprecios, escarnios y burlas de la casa de Herodes; por los azotes, corona de espinas y mofas sangrientas y condenación a muerte de la casa de Pilatos: ¡Ten misericordia de mí!

Piadosísimo Jesús de mi alma: por todo lo que por mí padeciste en tu adorable Pasión, desde la casa de Pilatos hasta el monte Calvario, donde toleraste por mi amor el ser crucificado para que yo me salvase: ¡Ten misericordia de mí, ten misericordia de mí, ten misericordia de mí! Amén.

Scroll al inicio
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad